domingo 6 de julio de 2008

Yo sólo sé que no sé nada... y sin embargo lo sé

No es para mí. Lo sé. Lo siento desde hace varios días. Es esa intuición que tengo que nunca falla; son esas cosas que se sienten; esas cosas que aunque esté todo bien y sea simpático y te trate bien, te hace dar cuenta de que no estás mandada a hacer para esa persona. Dije que me sentía rara; lo veía venir y en un punto me acabo de bajonear. Quizás la importancia que le di se debió al hecho de que me sacó de todo lo que me venía pasando y me hizo dar cuenta que podía fijarme en otra persona. Siento una mezcla de tristeza con no se qué. Anoche tuve ganas de llorar por M. otra vez. No tanto por él sino por recuerdos que me vinieron quizás porque anduve cerca de la casa dando vueltas con una amiga y con un terror enorme a encontrármelo. Me contuve para no arruinarme la noche pero sentí tristeza. Hay momentos en determinados días que siento que me sigue cayendo la ficha; que no todo se terminó con esa llamada y con la llegada de otra persona. Todavía me sigue generando sentimientos amargos; sigo extrañando algunas situaciones; a veces sigo pensando en cómo eran las cosas hace un año atrás. Pienso mucho en mí hace 365 días y la melancolía decide instalarse conmigo durante un rato. Tengo una mezcla de etapas que se van superponiendo y tengo que acomodarme sin saber cómo. Son muchos cambios: cerrar muchas etapas, abrir otras nuevas; ponerme a pensar qué quiero para mí y qué quiero en el otro. Tomarme el tiempo, por primera vez en mi vida, para ver si esa persona es realmente a quien busco. Se me hace difícil, nunca fui de tomarme ese tiempo aunque parezca mentira. Es algo nuevo para mí, es algo que me cuesta, que me genera ansiedad, que me genera esa incertidumbre de qué pasará, de quien será, de si le interesaré. Muchos sentimientos juntos que no pensaba tener tan rápido. Todo esto de pensar en otra persona justo cuando apenas terminaba lo anterior me agarró por sorpresa. Me siento a la defensiva cuando hablo, me siento que no soy yo, que me cuesta ser sensible, que me pongo en una postura de mierda y me enoja terriblemente hacerlo. Me molesta sentir que, quizás al haber salido tan lastimada, uso todo eso como mecanismo de defensa ante una nueva situación. A veces siento que lo arruino todo y después me pregunto qué arruino, si no tengo nada. Y sin embargo J. y yo hablamos y está todo bien y una de mis amigas que hace el curso conmigo y que no sabía nada al respecto, me vino a preguntar si a el le pasaba algo conmigo porque lo veía muy pegadito a mí. Y ahí me entran mil dudas. Tenemos conversaciones amistosas pero actitudes medio raras. Lo agregué al FB y miré las fotos. Somos muy distintos; es así de sencillo, lo veo ahí, otros intereses, otras maneras de vivir la vida; tan simple como eso.
No sé. No sé si será el día feo de domingo o qué, pero siento que de alguna manera el darse cuenta que ese alguien nuevo no encaja con vos conlleva una especie de desilusión. Es simpático, es lindo, es buena persona, es sincero... y sin embargo yo se, muy adentro mío, que ÉL no ES.

domingo 29 de junio de 2008

Cuando uno menos lo espera...

Jueves 20.30hs. Termina el curso. Me sentía mal. Sin ganas de socializar. Perdí las esperanzas de dar un paso más. Salgo del curso y acto seguido:


J: - te paso mi mail, agregame y hablamos.



Anoche tuve mi primera CONVERSACIÓN.


pd: me siento rara

domingo 22 de junio de 2008

Dicen que cuando se cierra una puerta...

J es un par de años más grande que yo. J tiene una profesión que me fascina. J va conmigo a un curso hace casi dos meses y hasta hace dos semanas atrás no lo había registrado demasiado. J no es físicamente el tipo de hombre que suele gustarme y sin embargo hoy ya empieza a parecerme lindo. J apareció en mi vida en el momento que menos esperaba algo así; JUSTO en el día que menos hubiese dicho que iba a empezar a interesarme alguien.
J abrió la puerta del aula y salió en el preciso instante que yo cerraba mi celular y me invadían mil sensaciones distintas; justo cuando acababa de recibir una llamada que me obligó a cerrar el capítulo anterior y a quedarme parada en la mitad del pasillo sin saber qué hacer porque me sentía desencajada. Llamé a mis dos mejores amigas porque necesitaba desahogarme y contarle a alguien lo que acababa de escuchar y después de que ambos intentos resultaran frustrados, él apareció en mi camino saliendo de la clase y diciendo: "¿estás bien?". No pongo en duda que mi cara me delataba y sin embargo, sin siquiera conocerlo y sin saber el nombre, le dije "no, la verdad es que no" y ahí se quedó conmigo charlando unos veinte minutos y de alguna manera sentí algo raro en esa conversación; de alguna manera sentí que este hombre, quien jamás me había dicho hola y sin siquiera saber cómo me llamaba, se estaba preocupando por mí... estaba haciendo lo que esperé de M. durante tanto tiempo; estaba haciendo lo que ningún chico hacía hace mucho: interesarse por mi bienestar.
Y quizás fue eso; quizás fue esa charla con consejos acertados y chistes de por medio, que después de veinte minutos retomamos la clase y yo pasé de tener ganas de llorar e irme a mi casa, a sentirme hermosa y superada.
Y cuando nos despedimos, después de decirme "haceme caso, disfrutá lo que te está pasando", me subí al auto y me largué a llorar pero no por la misma razón que hasta ahora me había hecho soltar infinitas lágrimas, sino porque por primera vez después de DIEZ meses entendí que había soltado a M. y porque por primera vez después de más de 365 días la conversación con un hombre me había dejado una sensación de bienestar que no dejan las conversaciones con amigas; una sensación que incluía la ansiedad de esperar una semana más para volver a verlo; una sensación, quizás no todavía de mariposas, pero sí de vaquitas de San Antonio en el estómago que no me invadía hacía bastante.
Y de alguna manera tambíen me asusté pensando que no podía estar pasándome eso cuando cinco días atrás había estado llorando por alguien. Y sin embargo después lo pensé y entendí que tenía todo el derecho del mundo a rehacer una historia y que de alguna manera mientras yo cerraba la puerta de mi corazón a la historia con M., J abría la puerta del aula y también una puerta en mi vida.


sábado 14 de junio de 2008

Buenas nuevas


Di vuelta la hoja.




Terminé el capítulo.



Cerré el círculo.



Me gusta alguien nuevo...



sábado 7 de junio de 2008

Answer the question please



¿Por qué aún sabiendo cómo son las cosas, igual volvería a hacerlo?




¿Alguna vez necesitaste equivocarte mil veces? ¿ Qué pasó después?